jueves, 6 de noviembre de 2008

Caso Madeleine McCann - Declaración Pamela Fenn


Hasta que se sepa la Verdad


Declaración de Pamela Fenn

Volumen 9 - página 2.412

20 de agosto de 2007

Comparece en calidad de testigo

Siendo de nacionalidad británica, y a pesar de vivir en Portugal, desconoce la lengua portuguesa en su forma oral y escrita, estando por lo tanto presente una intérprete U.V.L.

En cuanto a los hechos que nos ocupan dice que vive en el apartamento desde el año 2003, el cual se encuentra situado en la planta superior, justo encima, de la habitación de donde desapareció la menor.

Dice que el martes día 1 de mayo de 2007, cuando se encontraba en su casa, sola, cerca de las 22h30 oyó a una niña llorar, que por el sonido le pareció una niña pequeña y no un bebé de dos años o menos. Además del llanto que se mantuvo durante casi una hora y cuarto, que el volumen era cada vez más alto y el llanto más desconsolado, la niña gritaba “papá – papá”, no teniendo ninguna duda que el llanto provenía del piso inferior. Sobre las 23h45, o sea una hora y quince minutos después del comienzo, sintió llegar a los padres, no habiéndolos visto, aunque oyó como abrían la puerta de la verja, se dio cuenta de esto porque estaba bastante preocupada ya que el lloro se mantuvo durante más de una hora y se fue agravando paulatinamente.



Preguntada dice que no sabe cuál era la causa del llanto, tal vez una pesadilla, u otro factor. Adelanta que después de que los padres entraran en la vivienda la niña paró de llorar. También dice que aquella noche llamó a una amiga de nombre E.G. después de las 23h00, la cual también vive en Luz, contándole esta situación, lo que no le causó ninguna reacción de extrañeza, porque era una criatura la que lloraba.

Sobre la noche del miércoles no tiene nada que señalar, ya que solamente estuvo en casa por la noche.

El jueves, 3 de mayo, recibió la visita de su sobrina C. por la mañana, la cual habría visto, cuando se encontraba en el balcón, a un individuo de sexo masculino mirando hacia el apartamento de la familia McCann, situación que es relatada a la policía realizándose incluso un retrato robot del individuo.

Durante el día no sucedió nada anormal, hasta cerca de las 22h30 en que, estando también sola, oyó gritos histéricos de una persona de sexo femenino que clamaba “la hemos abandonado” (we have let her down – le hemos fallado), lo que repitió varias veces bastante trastornada. Comprobó entonces que era la madre de la pequeña Madeleine quien gritaba furiosamente. Al salir al balcón, además de ver a la madre, preguntó al padre, GERRY, lo que estaba ocurriendo, a lo que él le contestó que había sido raptada UNA NIÑA. Preguntada, dice que no salió de casa, habiendo llegado a hablar con GERRY desde su balcón, que permite ver la terraza del piso inferior. Desde luego le pareció extraño, ya que el mismo concluyó que una niña había sido raptada, no mencionando que era su hija y no barajó otras posibilidades. En ese momento ofreció su ayuda a GERRY, preguntándole si quería utilizar el teléfono para llamar a las autoridades, a lo que él respondió que ya lo habían hecho. Sería poco después de las 22h30.

Dice que además de los gritos de la madre, se dio cuenta de que había mucha gente en la calle buscando a la niña. Hace referencia también a un episodio en el que GERRY habló con un policía, desconoce la fuerza policial, alegando que eran necesarios más agentes para efectuar la búsqueda.

Preguntada dice que el jueves, día de los hechos no oyó ningún ruido extraño en el apartamento de los McCann, ni siquiera el abrir y cerrar de puertas. Dice también que antes de oír los gritos estaba viendo la televisión, ya que era habitual acostarse tarde.

Preguntada dice que nunca oyó ninguna discusión entre el matrimonio, o con los hijos. Alega que aquella familia pasaba mucho tiempo en el exterior y por lo tanto no notaba su presencia.

Alega que, aparte de aquella noche, nunca había hablado con los McCann ya que antes del día 3, solamente los vio una vez caminando por la calle. Nunca los vio en un vehículo.

También alega que nunca le contó a los McCann que había oído a su hija llorar la noche del martes, porque pensaba que los iba a hacer sufrir más.

Preguntada dice que nunca vio a nadie extraño o hecho extraño antes o después del suceso.

Asevera aun que una semana antes de los hechos fue víctima de un intento de hurto, que no fue materializado y que no le sustrajeron nada, pensando de este modo que el llanto de la niña podría estar relacionado a otro intento de hurto en la vivienda.

Sin nada más que declarar, lee el auto se reafirma y lo firma.

©Traducción de Mercedes